La mejor forma de vivir el Mundial 2026
La forma más completa de vivir el Mundial 2026 no es quedarte en una ciudad esperando el partido: es seguir a la Selección con una base propia, moverte en grupo con otros hinchas argentinos, y convertir cada día en parte de la historia. Con lugares reales, experiencias memorables y la tranquilidad de tener todo resuelto.
Esta expedición fue diseñada para que la energía del Mundial se sienta desde el minuto uno, pero sin el desgaste de la logística. Vos no venís a “administrar” un viaje: venís a vivirlo. Por eso combinamos estadios con naturaleza, cultura local y momentos de grupo que se transforman en pertenencia. La diferencia está en cómo se encadenan las experiencias: cada parada suma, cada traslado tiene sentido, y cada día construye un recuerdo.
Lo que vas a ver a continuación no es una lista de actividades: es el corazón del viaje. Desde experiencias icónicas hasta noches que se sienten únicas (fogón, cielo abierto y silencio real), pasando por días de partido pensados para llegar con tiempo, disfrutar la previa y volver sin estrés. Es una manera premium de seguir a Argentina: más cómoda, más auténtica y, sobre todo, muchísimo más inolvidable.
Las experiencias, una por una
1. Match Days
Días de partido - Charter incluido + tiempo extra
El día arranca con una energía distinta: hoy juega Argentina y se nota en el aire. La logística ya está resuelta antes de que vos pienses en nada: salida ordenada, traslado en Charter Bus Privado del grupo y llegada con tiempo real para entrar tranquilos, sacar fotos, recorrer el estadio por afuera y vivir la previa como corresponde. Acá no existe el “corré que llegamos tarde” ni el “¿por dónde entramos?”: llegás con margen, y ese margen se traduce en disfrute.
Cuando la pelota empieza a rodar, lo único que importa es estar ahí. Y después, el regreso también está cubierto: salís sin pelearte con el caos post partido, sin depender de apps saturadas o puntos de encuentro confusos. La diferencia se siente en el cuerpo: vivís el partido a fondo, pero sin terminar drenado por el operativo logístico.
2. The Expedition Route
La ruta también es Mundial
Esto no es “ir de sede en sede”: es cruzar Estados Unidos por tierra, viendo cómo el país cambia de verdad. Paisajes infinitos, pueblos que no aparecen en un paquete clásico, estaciones de ruta, restaurants que son gemas ocultas y la sensación de avanzar con un propósito claro. La ruta te da escala: entendés la distancia, el territorio y por qué esto se llama expedición. A partir de ahora vas a poder que conoces Estados Unidos de verdad: cruzaste 6 estados por tierra.
Y hay algo más: viajar así te mete en clima desde antes. Mientras otros llegan en avión y ven un aeropuerto, vos lo ves entrar en escena: la geografía, el ritmo, las historias que se arman entre paradas, música, mates, charlas y esa idea constante de “estamos en camino a algo grande”.
3. Signature Experiences
Día de barco en Lake of the Ozarks
En Ozarks el agua no es un simple fondo para la foto: es el plan del día. Pasamos el día a bordo de un barco privado y exclusivo para el grupo y aparece esa sensación de verano norteamericano bien hecho: navegar tranquilos, elegir paradas, tirarse al agua, flotar, reírse y tener imágenes que parecen de película. Es de esos días que, cuando termina, ya sabés que va a ser “el día que todos van a contar”.
El regreso al resort tiene ese gustito perfecto: volvés con sol, agua y anécdotas en la piel. Y como el día estuvo armado con timing, la tarde queda abierta para disfrutar uno de los lagos más bellos de Estados Unidos, relajar y llegar a la noche con ganas de disfrutar una cena grupal a cargo del líder de la expedición.
Texas a corazón abierto
El rancho texano te transporta a otra dimensión en dos minutos: horizonte, tierra, silencios largos y esa estética texana que viste mil veces con los cowboys, pero acá la estás viviendo. La experiencia se siente real desde lo simple: caminar el lugar, ver cómo se mueve el día, respirar campo y entender que esto es otra cosa que “una excursión”. Es un capítulo donde Texas se muestra sin filtro.
Y hay una decisión que lo hace ser un día ideal: cada persona elige una actividad incluida (horseback trail ride, clay shooting, jeep tour o lazo lesson, según disponibilidad). Eso mantiene el día interesante para todos sin obligar a nadie a “hacer lo mismo”. El resto se completa con el lugar: una piscina infinita, vistas, momentos, y una cena en el steakhouse del rancho que cierra el día con la energía correcta.
Buffalo: International Dark Sky Park
Hay noches que no pasan en un hotel, ni en una ciudad sede, ni en un plan armado con transporte y lobby. Pasa acá: oscuridad de verdad, silencio de verdad, y un cielo que empieza a aparecer de a poco. Cuando no tenés luces alrededor, el ojo se acostumbra y el techo del mundo cambia: estrellas nítidas, constelaciones marcadas y ver la Vía Láctea que cruza el cielo y te deja sin ganas de mirar el teléfono.
Ese noche de estrellas y fogón no es “actividad”: es el momento donde el viaje se vuelve personal. Se habla distinto, se escucha distinto, y el tiempo se siente distinto. Es el tipo de recuerdo que no se compra en un paquete turístico normal.
4. Nature Chapters
Buffalo: naturaleza y aventura
Buffalo National River es de esos lugares que se disfrutan caminando. Senderos cortos con miradores, orillas donde el agua se ve limpia, agujeros de agua escondidos para nadar y disfrutar del agua, y esa sensación de naturaleza “bien americana”: ordenada pero salvaje, accesible pero auténtica. Es un día para estar afuera, moverse, mirar, y sentir que el viaje respira un aire de naturaleza distinto.
Además, la zona tiene un menú de actividades opcional que se pueden sumar una sensación de aventura: floating por el río, zipline, mountain biking o pesca. El escenario perfecto ya lo tenés: vos elegís cuánto lo querés empuja, creando un día apto para todos.
Vamos a buscar el oro
Entrar a una mina de oro histórica te baja la película a tierra: es el corazón del “Old West”, es la historia de cómo se armó esa parte de Estados Unidos alrededor de la fiebre del oro. Caminar ese lugar cambia la percepción: se vuelve tangible, entendible, casi físico. Es una de esas visitas que se sienten como estar dentro de un pedazo de historia.
Después viene el gold panning. Batea en mano, agua corriendo, sedimentos, paciencia y esa mini tensión de “¿aparece o no aparece?”. Buscas oro con tus propias manos, y todo lo que encuentres te lo llevas con vos. Mientras Argentina va a buscar su oro en la cancha, nosotros lo buscamos donde empezó el mito.
Aguas geotermales naturales
Después de la ruta y de la altura de Colorado, las termas caen como tiene que caer: agua caliente, cuerpo que afloja y una sensación de reset total. No es el típico spa: es parte del ritmo de la expedición. El contraste entre aire de montaña afuera y agua caliente adentro es el detalle que hace que el día cierre con un disfrute real.
Y ahí pasa algo clave: no es solo relajarse, es llegar al día siguiente con el cuerpo alineado. Cuando viajás por tierra, esto marca la diferencia. Salís distinto, dormís distinto y encarás el día de manejo siguiente con otra energía.
5. City Chapters
Colorado: pueblo de montaña
El downtown de Idaho Springs es un pueblo chico de montaña con esa estética americana que se reconoce al instante: fachadas de época, negocios locales, cafés, carteles clásicos, veredas cortas y el ritmo de un lugar que vive a su escala. No es una ciudad montada para turistas: es un pueblo real, con vida cotidiana, y eso se siente.
Es el tipo de paseo que suma contexto y encanto: caminás dos cuadras y ya entendiste dónde estás. Rodeado de pinos, lagos y montañas rocosas, te da historia sin explicarte nada. Fue elegido como el escenario de decenas de películas por su belleza inigualable, y es una de esas gemas escondidas de nuestra expedición.
Kansas City: recorrer la ciudad
Kansas City se vive con ganas porque tiene personalidad: arquitectura clásica, distritos con carácter y una escena urbana que se presta para caminarla. El recorrido te lleva por zonas emblemáticas como Country Club Plaza, el Power & Light District y el Crossroads Arts District, donde los murales y el arte callejero le dan identidad propia a la ciudad.
Pero lo que realmente la transforma es el clima mundialista. Empiezan a aparecer camisetas, banderas, encuentros con otros argentinos que llegaron por lo mismo, y esa sensación de estar metido en la previa de algo grande. Kansas City deja de ser “una sede del Mundial”: se vuelve parte del viaje.
Dallas - Fort Worth: recorrer tres ciudades en una
Dallas te recibe con escala: skyline, barrios con estilo, y esa vibra texana moderna donde el deporte es parte de la identidad. El recorrido pasa por puntos que funcionan siempre: Klyde Warren Park, el área de Reunion Tower y zonas con vida real como Bishop Arts o Deep Ellum. Es una ciudad única para caminar, descubrir y sacarle provecho.
Y como estamos ahí por el Mundial, todo se vive distinto: los colores se ven más, los encuentros aparecen solos, y el contexto se arma sin esfuerzo. Dallas va a ser una parte importante de la historia de este Mundial: no solo albergará dos partidos de nuestra Selección, sino que será una base importante de la expedición.
Honky Tonk: noche y fiesta texana viva
Una noche honky tonk casi no tiene explicación: hay que vivirla para entenderla, y nosotros vamos a estar ahí. Música en vivo, ambiente cargado, baile, risas, gente cowboy de verdad y ese tipo de lugar donde sentís que estás en Texas sin traducción. Es una experiencia social fuerte, de esas que no se repiten en ningún otro estado y que te deja anécdotas instantáneas.
Es una noche que cambia la energía: pasamos de disfrutar la naturaleza, el rancho, y acá aparece el Texas popular en versión nocturna que marca la identidad de uno de los estados más importante de Estados Unidos.
6. Taste & Table
Comida con identidad y mesa compartida
Las comidas en un viaje así no son pensadas solo como un “servicio”: son lo que ordena el día. Arrancamos todos los días con desayunos incluidos y brunchs en días especialmente seleccionados. Pensados para darle energía a la ruta, caminatas o partido: completos, ricos, sin improvisación. Y cuando paramos en la ruta a comer en restaurants especialmente seleccionados por su autenticidad, aparece esa escena que se repite y que va a dejar los mejores recuerdos: mesa larga, comida lista, charla, y el viaje que se arma alrededor de eso.
El sistema de comida Half-Board (media pensión) siempre incluye desayuno y un almuerzo o una cena en lugares icónicos o lideradas por nuestro Staff, creadas para generar unión grupal a la vez que disfrutamos de la identidad culinaria de cada uno de los 6 estados que visitamos.